El inquisidor Bernardo Gui arresta a Salvatore y encarcela a la campesina acusándola de brujería. Salvatore confiesa que Remigio ocultó unas cartas secretas en la biblioteca y Gui le lleva a juicio. Remigio es acusado de hereje y de los asesinatos de los monjes. Mientras tanto, Anna consigue infiltrarse en la abadía con la intención de vengar a sus padres.